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CIR

Editorial

Sonia Bermúdez Muñoz

Sara Lojo

Editora

Revista Virtual del CIR

Es para mí un honor y un privilegio dirigirme a todos ustedes por primera vez desde este espacio editorial. Mi nombre es Sara Lojo, y asumo la dirección de la revista virtual del Colegio Interamericano de Radiología (CIR) con una profunda sensación de responsabilidad, pero también con el entusiasmo que despierta el inicio de un proyecto diseñado para ser el reflejo de una comunidad vibrante y en constante evolución. Esta publicación no nace únicamente como un repositorio de conocimiento científico de alto nivel; nace con la ambición de ser un puente dinámico, moderno y, sobre todo, accesible, que logre acortar las distancias geográficas de nuestro continente a través de la excelencia académica y la colaboración digital.

Antes de profundizar en la visión que guiará esta nueva etapa, deseo expresar mi más sincero agradecimiento a la Junta Directiva del CIR. Su confianza para delegar en mi persona la dirección de este proyecto es un estímulo invaluable, y su visión de futuro al apostar por plataformas virtuales demuestra un compromiso firme con la modernización de nuestra especialidad. Este camino tampoco sería posible sin el extraordinario grupo de profesionales que han aceptado formar parte del nuevo comité editorial. A cada uno de ellos, gracias por su generosidad y por aportar su prestigio y tiempo a esta causa común. Su participación es la garantía de que cada artículo y cada reflexión que compartamos mantendrá el estándar de calidad que nuestros socios merecen.

Esta revista aspira a ser un ente vivo y, para ello, la proximidad con el socio es fundamental. Mi voluntad como editora jefe es que este no sea un canal de comunicación unidireccional. Queremos escucharlos. Les invito formalmente a que utilicen este espacio para compartir sus iniciativas, sus dudas clínicas y sus proyectos de investigación. Nuestra riqueza reside en nuestra diversidad y en la capacidad de respuesta ante realidades locales muy distintas; por ello, cualquier aporte que contribuya al crecimiento de nuestra comunidad será siempre bienvenido y valorado. Queremos que sientan esta revista como suya, un foro abierto donde el intercambio de ideas sea el motor principal.

Si observamos el panorama de la radiología actual, nos encontramos en una encrucijada fascinante. Estamos siendo testigos de una transformación tecnológica sin precedentes, donde la inteligencia artificial ya no es una promesa de futuro, sino una realidad cotidiana en nuestras estaciones de trabajo. Sin embargo, su integración nos obliga a una reflexión profunda sobre la esencia de nuestra profesión. La IA debe ser recibida como una aliada estratégica, una herramienta poderosa que nos permita delegar aquellas tareas burocráticas, mecánicas y automáticas que durante años han consumido gran parte de nuestro tiempo y energía. Al automatizar procesos de segmentación, detección de hallazgos rutinarios o la gestión de flujos administrativos, la tecnología no nos reemplaza; por el contrario, nos libera.

Esa liberación de tiempo debe tener un destino único y claro: el paciente. En un entorno médico que tiende a la fragmentación y donde la tecnología a veces parece interponerse entre el médico y la persona, nuestro compromiso debe ser el de recuperar el humanismo. El radiólogo del siglo XXI no puede conformarse con ser un analista de datos aislado en una sala oscura; debemos reivindicar nuestro papel como consultores clínicos fundamentales que aportan valor real a la experiencia del paciente, ofreciendo claridad, seguridad y empatía en el diagnóstico.

Este enfoque humano debe ir acompañado de una conciencia ética sobre los recursos que utilizamos. La radiología de vanguardia conlleva un alto consumo energético y un impacto ambiental que no podemos seguir ignorando. Como médicos comprometidos con la salud global, tenemos la responsabilidad de hacer un uso razonable y eficiente de los recursos, promoviendo prácticas sostenibles que aseguren que el progreso técnico no se produzca a expensas del entorno. La sostenibilidad es, en última instancia, una forma de cuidado hacia la sociedad a la que servimos.

Iniciamos, pues, esta andadura con la mirada puesta en el horizonte, pero los pies firmemente asentados en nuestros valores fundamentales. Les reitero mi disposición absoluta para trabajar en favor de nuestra comunidad y les animo a sumergirse en las páginas de esta revista con espíritu crítico y participativo. Juntos, haremos que el CIR siga siendo el referente de unión y vanguardia que nuestra región necesita.