Rafael Casanova Gómez

Radiólogo español (1946-1997), máximo representante de la radiología moderna y de una de las escuelas más prestigiosas del país, coautor junto con el Profesor César S. Pedrosa de uno de los mejores textos de radiología en lengua castellana: “Diagnóstico por Imagen. Tratado de Radiología Clínica”.

En 1970, comienza su residencia en radiología en el Hospital Clínico de San Carlos de Madrid, donde desarrolló la mayor parte de su carrera, como adjunto, una vez acabado su periodo de residencia y luego como jefe clínico. Durante años fue tutor del programa de enseñanza de residentes.

En octubre de 1978, se encargó de la organización y puesta a punto del primer equipo de tomografía computarizada del Servicio de Radiología del Clínico, uno de los primeros del país, por donde pasaron la mayor parte de los jóvenes radiólogos españoles y latinoamericanos que, en aquellos tiempos, querían aprender los principios de esta revolucionaria técnica de imagen.

Obtuvo el Diploma Europeo de Radiología en la primera convocatoria, en 1980, desempeñando las funciones de secretario de la Sociedad Española de Radiología (SERAM) entre 1986 y 1990.

Fue colaborador especial en la primera edición del texto “Diagnóstico por Imagen. Tratado de Radiología Clínica” del Profesor Pedrosa, en 1986, y codirector de la segunda edición en 1997, en la que su espíritu analítico y su capacidad técnica fueron insustituibles. Fue asimismo editor jefe de las “Monografías de Diagnóstico por Imagen”, cuyo primer número apareció en marzo de 1987.

Ese mismo año se hace cargo de la Jefatura de Servicio de Radiología del Hospital de La Princesa, donde dejó honda huella de su buen quehacer en la formación de radiólogos. En 1993, se incorporó a la recién creada Clínica de la Moncloa como responsable del Servicio de Imagen.

Elegido presidente de la Sociedad Española de Radiología en 1994, dejó profunda impronta de su personalidad; dedicó una parte importante de su tiempo a la acreditación de las actividades científicas de nuestra profesión, un auténtico reto, convencido de su importancia para la planificación de la educación continuada de nuestra especialidad, destacando siempre por su iniciativa por el diálogo, su imaginación para crear nuevas tareas y su gran capacidad organizativa. Gracias a sus gestiones, España pasó a integrarse en el Colegio Interamericano de Radiología, foro excepcional, para servir de puente entre la comunidad latinoamericana y la española.

Ese mismo año, se le descubrió un colangiocarcinoma hiliar, por lo que fue sometido a un trasplante hepático, con un excelente resultado inicial. Finalmente, falleció en 1997. Recibió a título póstumo la Medalla de Oro de la SERAM. El Colegio Interamericano de Radiología, en su Congreso de 1998, celebrado en Miami, le rindió un homenaje con un simposio dedicado a él.

Rafa Casanova, como le conocían sus amigos, vivió sus 51 años de vida para la radiología española. Su trayectoria profesional estuvo ligada a la de César Pedrosa, que lo consideró a lo largo de los años “alumno, colega, socio, coeditor de libros de texto y revistas, pero sobre todo amigo y compañero de ilusiones”.

Muchos de sus antiguos residentes -faceta a la que se dedicó en cuerpo y alma, y de la que se sentía orgulloso- ocupan hoy puestos de responsabilidad en distintos hospitales españoles y latinoamericanos.