Herbert Pokieser

Radiólogo austríaco (1930-1999), chairman de la Universidad de Viena, uno de los primeros visionarios en reconocer la importancia de los ultrasonidos en el campo de la radiología y estimular la investigación en esta área.

Natural de Korneuburg, una pequeña ciudad al norte de Viena, logró completar su educación, interrumpida en 1945 durante el último año de la II Guerra Mundial, y sobrevivir económicamente realizando diversos oficios, incluyendo tareas de carpintería y trabajando como camarero en locales turísticos situados alrededor de Viena.

Acabó sus estudios de medicina en la Universidad de Viena en 1954, y durante la época de la depresión económica ulterior a la guerra consiguió entrar como interno en uno de los hospitales de esta ciudad.

En 1956 comienza su residencia en radiología en el Wilhelminenspital de Viena, el mismo en el que Félix Fleischner (el famoso radiólogo vienés que da nombre a la Sociedad Internacional de Imagen Torácica) había trabajado como especialistas antes de verse obligado a emigrar a Estados Unidos en 1938, cuando Austria fue anexionada por Alemania.

Al término de su residencia ocupó una posición académica en la Universidad y se convirtió en uno de los primeros angiografistas de la Europa Central, a la vanguardia en el campo de la angiografía superselectiva con fines de diagnóstico tumoral. Fue uno de los primeros visionarios que reconoció la importancia de los ultrasonidos en el campo de la radiología y estimuló la investigación en esta naciente disciplina.

Propuesto como profesor asociado en 1974, fue nombrado chairman del Departamento de Radiología en 1980. Potenció el desarrollo de la radiología clínica, instaurando nuevas técnicas y metodologías docentes, fomentando la investigación en las distintas subespecialidades radiológicas.

Desempeñó un importante papel en la planificación y organización de un departamento central de radiología en el recién construido Hospital Universitario de Viena, logrando unificar doce pequeñas unidades de radiología que funcionaban de modo independiente, lo que resultó un éxito tanto desde el punto de vista asistencial como del científico e investigador.

Enamorado de la docencia, desempeñó también un importante papel en este campo, no sólo con los estudiantes de medicina, sino también con los residentes de radiología: estudió los diferentes modelos de enseñanza de Europa y Norteamérica, llegando a la conclusión de que el modelo angloamericano con programas estructurados y una mezcla de conferencias y sesiones interactivas con estudiantes y residentes era el idóneo para implantar en la Universidad de Viena.

Brillante conferenciante fue profesor invitado en varias universidades europeas.

Fue galardonado con la medalla de oro de la Sociedad Europea de Radiología en 1991.